miércoles, 17 de agosto de 2016

CONOCIENDO EL EVANGELIO DE MARCOS

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS

Objetivos:

1. Reflexionar estos contenidos a manera de taller, mediante el contacto directo con el evangelio de Marcos.
2. Tener una visión general del evangelio según San Marcos.
3. Descubrir cuáles son sus acentuaciones teológicas, para dejarnos cuestionar por el mensaje central de este evangelio y buscar juntos cómo vivirlo hoy.

Indicación: Los contenidos de esta guía son meramente informativos y claves de lectura para ponernos en contacto con el Evangelio. Se hace una afirmación del mismo y se busca la cita indicada para profundizar en el.


I.              GENERALIDADES

Se suele considerar el evangelio de Marcos como el más antiguo de los cuatro evangelios y por tanto ha sido una obra utilizada como fuente por Mateo y Lucas.

  • El texto


El evangelio de San Marcos fue escrito originariamente en griego y su texto primitivo ha llegado hasta nosotros de forma completa y sustancialmente buena.

Su contenido es de 16 capítulos (1,-16,8), con un apéndice  (16, 9-20).

También podemos darnos cuenta que es el evangelio más corto. (Cfr. Con los evangelios de Mateo, Marcos y Juan).

  • El autor
 
Dado que la obra fue escrita en un griego con una clara tendencia semítica, se tiene que pensar en un personaje que posiblemente era judío con una formación helénica.

También debemos decir que la obra se escribió en forma anónima, pero una tradición surgida aproximadamente a finales del siglo I le atribuye la obra al personaje llamado “Juan Marcos” mencionado en Hechos de los Apóstoles (12,12.25; 15,37.39) y en algunas cartas (Col 4,10; 2 Ti 4,11; Flm 24; 1 Pe 5,13).



  • Destinatarios

Los destinatarios son cristianos de origen no judío, quizá romanos por los indicios que se notan dentro del Evangelio: Traduce las palabras arameas (3,17; 5,41; 7,11 etc); explica las prácticas de tradiciones judías (7,3.4; 14,12; 15,42), omite cosas difíciles de entender para los gentiles como los temas referentes a la ley antigua y a la ley nueva; no cita tanto el AT como lo hace Mt; omite cosas que puedan herir a los gentiles, por ejemplo la misión restringida al pueblo judío (cfr Mt 10,5-6; 15,24) y acentúa que la predicación se debe hacer entre los gentiles (13,10; 11,17; Cfr Mt 21,13). Usa latinismos (12,42; 15,39). Sólo él dice que Simón de Cirene era padre de Alejandro y Rufo el cual era conocido en Roma (Cfr Rm 16,13).
Respecto al divorcio presenta igualdad del hombre y la mujer, conforme al derecho romano (10,11-12).
El lenguaje utilizado en torno a la tradición misionera (1,21-28; 5,1-20; 7,24-30; 13,10; 14,9) muestra que se trata de una comunidad posiblemente misionera que realiza su compromiso entre los paganos.

  • Fecha y lugar de composición.

Si consideramos las frecuentes alusiones  al tema de la persecución (8,34-38; 10,30.33.45; 13,8.10) se podría pensar que este evangelio fue escrito en tiempo de persecución. Si bien no puede deducirse de estos datos, la mayoría de los estudiosos están de acuerdo en que se escribió alrededor del año 60 Y 70 y con toda seguridad antes de las redacciones de Mt y Lc.

A cerca del lugar de composición existen ideas variadas.
Ante todo la mayor parte de los exegetas aceptan Roma como lugar de composición; últimamente se consideran nuevas teorías como aquella que propone Galilea o Siria y otros que Asia menor o Grecia.

II.            ESTRUCTURA LITERARIA


Podemos descubrir en toda la obra de una unidad bien estructurada. Para llegar a esta estructura que vamos a descubrir nos hemos servido de elementos objetivos, como lo son: los sumarios, las reacciones y los anuncios; y, por otra parte, la topografía y la cronología.

La obra comienza con un sumario-anuncio (1-1) que, a modo de tesis, anuncia lo que pretende desarrollar: Evangelio es Jesús, mesías e Hijo de Dios. Estos dos títulos vuelven a aparecer en escenas de confesión, en ese proclama a Jesús como mesías (8,27-30) e Hijo de Dios (15,39). Estas dos escenas, pues, dividen todo el conjunto en dos grandes partes, una orientada al mesianismo (1,1-8,30) y otra a la filiación divina de Jesús (8,31-16,8).

  • Introducción (1,1-13)
1. Tesis: Evangelio es Jesús, Mesías, Hijo de Dios (1,1).
2. “Comienzo” o tríptico introductoria (1, 2-13).

  • 1ra parte: Evangelio es Jesús en cuanto que es el Mesías que proclama el reino de Dios (1,14-8,30).
1. Actuación de Jesús y respuesta de los fariseos (1,14-3,6).
2. Actuación de Jesús y respuesta del pueblo (3,7-6,6a).
3. Actuación de Jesús y respuesta de sus discípulos (6,6b-8,30)

  • 2da parte: Evangelio es Jesús en cuanto que es Hijo de Dios, que muere y resucita (8,31-16,8).
1. Caminando por Galilea y Judea, Jesús se dirige a Jerusalén, anunciando su muerte y resurrección (8,31-10,52).
2. Pasión, muerte y proclamación de la resurrección  en Jerusalén (14, 1-16,8).

III.           DIMENSIÓN TEOLÓGICA

Partimos de la certeza de que la obra del Marcos es fundamentalmente teológica, teniendo en ella la cristología un puesto central. Según el título (1,1), pretende mostrar que Jesús es el evangelio, en cuanto que es el Mesías que proclama el Reino e Hijo de Dios. El desarrollo de la obra aparece claramente otra característica, íntimamente ligada a las anteriores: Jesús es creador del discipulado, que es un grupo eminentemente cristiano.

  • Jesús es el Evangelio
 Jesús se presenta como el evangelizador que proclama y trae el reino, destinado especialmente a los pobres, que además recoge esta tradición en Mc 4,18-22: los hombres son evangelizados. Jesús como evangelizador proclamaba y realizaba el objeto del evangelizar, que era la alegre noticia del Reino de Dios, de la paz y la salvación.

Ø  Según 8,35 y 10,29 evangelio es sinónimo de Jesús y su mensaje de perder la vida.
Ø  13,10 y 14,9 presenta en el evangelio como objeto de predicación.
Ø  Según: 1, 14, se trata de la promesa "evangelio", cuyo autor y protagonista es Dios.
Ø  Según 1,15, evangelio es Jesús y su actuación al servicio del reino prometido.
Ø  1,1 presenta que evangelio es Jesús de Nazaret.

  • Mesías que proclama el Reino de Dios
1. Naturaleza del Reino: Reino de Dios es lo mismo que Dios reina. Es Dios que comienza a reinar, es Padre y la irrupción de su poder está al servicio de su revelase como Padre. Su acción se manifiesta en primer lugar. Su acción se manifiesta principalmente en el perdón de los pecados y en la transformación del corazón de los hombres, para poder hacernos hijos e, inseparablemente, hermanos, miembros solidarios del nuevo pueblo de Dios. El reino es una realidad ya presente (1,14) y futura (8,38; 9,43.45.47; 10,15.23.25.30; 14,25).

2. Los agentes del reino: son Dios, Jesús. Al hombre sólo se le pide recibirlo. Dios es el protagonista. Dios lo promete (1,14), lo revela (4,11) lo realiza (4, 26-29) y dispone de él (10,40).

3. Ética del reino: el discipulado explícito es una forma histórica concreta de acoger el reino (1, 16-20). Se proponen básicamente dos valores como forma concreta de exigirle a la muerte y a la resurrección, estos son filiación y fraternidad. Y la forma de vivirlos son mediante el compartir los bienes (10,21. 18), el servicio (10,43s), evitar el escándalo del creyente débil (9,47) el afán de poseer (10, 17-27) y de dominar (9, 23-36; 10, 41-45).

  • Hijo de Dios

Al comienzo de su catequesis (1,1) Marcos afirma que evangelio es Jesús de Nazaret, el mesías, en cuanto que es Hijo de Dios. Al final de la misma (15,39) pone en la voz del centurión una declaración que explica como actúa el Hijo de Dios, muriendo. Así, pues, según Marcos, Jesús mesías es divino, tiene esta cualidad como hijo y lo demuestra con la muerte de una manera especial.

     Jesús el Hijo: la novedad está en vincular a Jesús de forma especial y única a esta realidad divina. Marcos presenta a Jesús explícita e implícitamente como Hijo de Dios (2,28; 3,35; 7, 6-8; 10,19; 12,6; 13,32; 12,12; 14,36; 14,61; 15,39).

  • El secreto mesiánico
Cuando leemos los textos según Marcos, nos encontramos con el hecho de que el mismo Jesús impone el silencio referente a su mesianismo:

Exige callar a los demonios (1,23s; 3,11-12); a sus discípulos (8,29; 9,9) a los testigos de algunos de los signos (1,44; 5,43; 7,36; 8,26).
Los demonios y los discípulos obedecen a tal mandato, sin embargo los testigos de sus signos no. ¿Cómo se puede entender este “silencio impuesto” por Jesús?

Si bien ha habido muchas posiciones para explicar esta cuestión se proporcionan los siguientes datos:

1.   El aspecto histórico

El “secreto mesiánico” ¿es una cosa querida por el mismo Jesús? o ¿Es una creación del autor de la obra con fines pedagógicos? Ya se ha mencionado que los beneficiarios de un milagro no guardan el secreto (posiblemente este hecho no tenga un fundamento meramente histórico, sino que es utilizado para la catequesis).
Sin embargo, hay que hablar del secreto propiamente mesiánico: Jesús pide silencio, éste es con toda probabilidad un hecho histórico. Es muy probable que Jesús mismo haya querido imponer este silencio, pues como lo veremos más adelante podía mal entenderse el sentido de su mesianismo.
Este silencio propiamente mesiánico es obedecido por los discípulos y los demonios. Jesús se opone enérgicamente a los títulos “Mesías” o “Hijo de David”; los aceptará sólo en dos ocasiones: ante la confesión de fe de Pedro, a la cual viene de manera inmediata un anuncio de la pasión (8,29); y  ante el sanedrín que le condena (14,62) después de lo cual ya no hay un anuncio de la pasión sino su auténtica realización.

2. En el aspecto de la catequesis

El “secreto mesiánico” está principalmente en función de la crítica a la religiosidad mágico popular en la que Jesús no quiere el testimonio prodigioso del miedo porque quita la libertad (es necesario aclarar que la época de Jesús y en el mundo semítico el aspecto mágico de la acción de espíritus malignos era muy fuerte).
El tema del secreto no obedecido ante los milagros sugiere que no hay que seguir el ejemplo del pueblo,  que ante los signos, en vez de callar y reflexionar desobedece, se entusiasma, habla, pero se queda en una actitud superficial y no llega a reconocer a Jesús.
El secreto obedecido por los discípulos muestra su actitud a imitar: obedecen, perseveran en el seguimiento de Jesús, aunque no lo comprenden y hasta le abandonan en el hecho fundamental de la cruz; no obstante su infidelidad son invitados para “verlo”de nuevo en Galilea”.

La finalidad del “secreto mesiánico”

La misión de Jesús como Mesías expresa de por sí una tarea qué cumplir (Mc 8,31-32; 9,30-32; 10,32-34) y hasta que no lo realice, no podrá ser conocido totalmente; en Jerusalén cuando muera gritando, un pagano reconocerá que el ajusticiado es en verdad el mismo Hijo de Dios (Mc 15,39).
Durante la vida de Jesús nadie, los discípulos incluidos, sospechó su verdadera naturaleza. Los creyentes en Jesús, el Hijo de Dios, hicieron un camino de fe: escucharon sus palabras, presenciaron sus milagros, convivieron estrechamente con él en el camino hacia Jerusalén, pero su ser creyentes se acrisoló y quedó confirmada sólo cuando superaron y soportaron el escándalo de la Cruz.
La cruz es el nuevo “lugar” de la revelación divina, es la única cuna de la nueva fe cristiana.




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