EVANGELIO
SEGÚN SAN MARCOS
Objetivos:
1. Reflexionar
estos contenidos a manera de taller, mediante el contacto directo con el
evangelio de Marcos.
2. Tener una visión general del evangelio según San
Marcos.
3.
Descubrir cuáles son sus acentuaciones teológicas, para dejarnos cuestionar por
el mensaje central de este evangelio y buscar juntos cómo vivirlo hoy.
Indicación: Los
contenidos de esta guía son meramente informativos y claves de lectura para
ponernos en contacto con el Evangelio. Se hace una afirmación del mismo y se
busca la cita indicada para profundizar en el.
I.
GENERALIDADES
Se suele considerar el evangelio de Marcos como el más
antiguo de los cuatro evangelios y por tanto ha sido una obra utilizada como
fuente por Mateo y Lucas.
- El texto
El evangelio de San Marcos fue escrito originariamente en
griego y su texto primitivo ha llegado hasta nosotros de forma completa y
sustancialmente buena.
Su contenido es de 16 capítulos (1,-16,8), con un
apéndice (16, 9-20).
También podemos darnos cuenta que es el evangelio más
corto. (Cfr. Con los evangelios de Mateo, Marcos y Juan).
- El autor
Dado que la obra fue escrita en un griego con una clara tendencia
semítica, se tiene que pensar en un personaje que posiblemente era judío con
una formación helénica.
También debemos decir que la obra se escribió en forma anónima,
pero una tradición surgida aproximadamente a finales del siglo I le atribuye la
obra al personaje llamado “Juan Marcos” mencionado en Hechos de los Apóstoles
(12,12.25; 15,37.39) y en algunas cartas (Col 4,10; 2 Ti 4,11; Flm 24; 1 Pe
5,13).
- Destinatarios
Los destinatarios son cristianos de origen no judío, quizá romanos
por los indicios que se notan dentro del Evangelio: Traduce las palabras
arameas (3,17; 5,41; 7,11 etc); explica las prácticas de tradiciones judías
(7,3.4; 14,12; 15,42), omite cosas difíciles de entender para los gentiles como
los temas referentes a la ley antigua y a la ley nueva; no cita tanto el AT
como lo hace Mt; omite cosas que puedan herir a los gentiles, por ejemplo la
misión restringida al pueblo judío (cfr Mt 10,5-6; 15,24) y acentúa que la
predicación se debe hacer entre los gentiles (13,10; 11,17; Cfr Mt 21,13). Usa
latinismos (12,42; 15,39). Sólo él dice que Simón de Cirene era padre de
Alejandro y Rufo el cual era conocido en Roma (Cfr Rm 16,13).
Respecto al divorcio presenta igualdad del hombre y la mujer,
conforme al derecho romano (10,11-12).
El lenguaje utilizado en torno a la tradición misionera (1,21-28;
5,1-20; 7,24-30; 13,10; 14,9) muestra que se trata de una comunidad
posiblemente misionera que realiza su compromiso entre los paganos.
- Fecha
y lugar de composición.
Si consideramos las frecuentes alusiones al tema de la persecución (8,34-38;
10,30.33.45; 13,8.10) se podría pensar que este evangelio fue escrito en tiempo
de persecución. Si bien no puede deducirse de estos datos, la mayoría de los
estudiosos están de acuerdo en que se escribió alrededor del año 60 Y 70 y con
toda seguridad antes de las redacciones de Mt y Lc.
A cerca del lugar de composición existen ideas variadas.
Ante todo la mayor parte de los exegetas aceptan Roma como lugar
de composición; últimamente se consideran nuevas teorías como aquella que
propone Galilea o Siria y otros que Asia menor o Grecia.
II.
ESTRUCTURA LITERARIA
Podemos descubrir en toda la obra de una unidad bien
estructurada. Para llegar a esta estructura que vamos a descubrir nos hemos
servido de elementos objetivos, como lo son: los sumarios, las reacciones y los
anuncios; y, por otra parte, la topografía y la cronología.
La obra comienza con un sumario-anuncio (1-1) que, a modo
de tesis, anuncia lo que pretende desarrollar: Evangelio es Jesús, mesías e
Hijo de Dios. Estos dos títulos vuelven a aparecer en escenas de confesión, en
ese proclama a Jesús como mesías (8,27-30) e Hijo de Dios (15,39). Estas dos
escenas, pues, dividen todo el conjunto en dos grandes partes, una orientada al
mesianismo (1,1-8,30) y otra a la filiación divina de Jesús (8,31-16,8).
- Introducción
(1,1-13)
1. Tesis: Evangelio es Jesús,
Mesías, Hijo de Dios (1,1).
2. “Comienzo” o tríptico
introductoria (1, 2-13).
- 1ra
parte: Evangelio es Jesús en cuanto que es el Mesías que proclama el reino
de Dios (1,14-8,30).
1. Actuación de Jesús y respuesta
de los fariseos (1,14-3,6).
2. Actuación de Jesús y respuesta
del pueblo (3,7-6,6a).
3. Actuación de Jesús y respuesta
de sus discípulos (6,6b-8,30)
- 2da
parte: Evangelio es Jesús en cuanto que es Hijo de Dios, que muere y
resucita (8,31-16,8).
1. Caminando por Galilea y Judea,
Jesús se dirige a Jerusalén, anunciando su muerte y resurrección (8,31-10,52).
2. Pasión, muerte y proclamación de
la resurrección en Jerusalén (14,
1-16,8).
III.
DIMENSIÓN TEOLÓGICA
Partimos de la certeza de que la obra del Marcos es
fundamentalmente teológica, teniendo en ella la cristología un puesto central.
Según el título (1,1), pretende mostrar que Jesús es el evangelio, en cuanto
que es el Mesías que proclama el Reino e Hijo de Dios. El desarrollo de la obra
aparece claramente otra característica, íntimamente ligada a las anteriores:
Jesús es creador del discipulado, que es un grupo eminentemente cristiano.
- Jesús es el Evangelio
Jesús se presenta como el evangelizador que proclama y trae
el reino, destinado especialmente a los pobres, que además recoge esta
tradición en Mc 4,18-22: los hombres son evangelizados. Jesús como
evangelizador proclamaba y realizaba el objeto del evangelizar, que era la
alegre noticia del Reino de Dios, de la paz y la salvación.
Ø Según 8,35 y 10,29 evangelio es
sinónimo de Jesús y su mensaje de perder la vida.
Ø 13,10 y 14,9 presenta en el
evangelio como objeto de predicación.
Ø Según: 1, 14, se trata de la
promesa "evangelio", cuyo autor y protagonista es Dios.
Ø Según 1,15, evangelio es Jesús y
su actuación al servicio del reino prometido.
Ø 1,1 presenta que evangelio es
Jesús de Nazaret.
- Mesías que proclama el
Reino de Dios
1. Naturaleza del Reino: Reino de
Dios es lo mismo que Dios reina. Es Dios que comienza a reinar, es Padre y la
irrupción de su poder está al servicio de su revelase como Padre. Su acción se
manifiesta en primer lugar. Su acción se manifiesta principalmente en el perdón
de los pecados y en la transformación del corazón de los hombres, para poder
hacernos hijos e, inseparablemente, hermanos, miembros solidarios del nuevo
pueblo de Dios. El reino es una realidad ya presente (1,14) y futura (8,38;
9,43.45.47; 10,15.23.25.30; 14,25).
2. Los agentes del reino: son Dios, Jesús. Al hombre sólo se le pide recibirlo. Dios es el protagonista. Dios lo
promete (1,14), lo revela (4,11) lo realiza (4, 26-29) y dispone de él (10,40).
3. Ética del reino: el discipulado
explícito es una forma histórica concreta de acoger el reino (1, 16-20). Se
proponen básicamente dos valores como forma concreta de exigirle a la muerte y
a la resurrección, estos son filiación y fraternidad. Y la forma de vivirlos son mediante el compartir los bienes (10,21. 18), el servicio (10,43s), evitar
el escándalo del creyente débil (9,47) el afán de poseer (10, 17-27) y de
dominar (9, 23-36; 10, 41-45).
- Hijo de Dios
Al comienzo de su catequesis (1,1) Marcos afirma que
evangelio es Jesús de Nazaret, el mesías, en cuanto que es Hijo de Dios. Al
final de la misma (15,39) pone en la voz del centurión una declaración que explica como actúa el
Hijo de Dios, muriendo. Así, pues, según Marcos, Jesús mesías es divino, tiene
esta cualidad como hijo y lo demuestra con la muerte de una manera especial.
Jesús el Hijo: la novedad está
en vincular a Jesús de forma especial y única a esta realidad divina. Marcos
presenta a Jesús explícita e implícitamente como Hijo de Dios (2,28; 3,35; 7,
6-8; 10,19; 12,6; 13,32; 12,12; 14,36; 14,61; 15,39).
- El
secreto mesiánico
Cuando leemos los textos según Marcos, nos encontramos con el
hecho de que el mismo Jesús impone el silencio referente a su mesianismo:
Exige callar a los demonios (1,23s; 3,11-12); a sus discípulos
(8,29; 9,9) a los testigos de algunos de los signos (1,44; 5,43; 7,36; 8,26).
Los demonios y los discípulos obedecen a tal mandato, sin embargo
los testigos de sus signos no. ¿Cómo se puede entender este “silencio impuesto”
por Jesús?
Si bien ha habido muchas posiciones para explicar esta cuestión se
proporcionan los siguientes datos:
1. El aspecto histórico
El “secreto mesiánico” ¿es una cosa querida por el mismo Jesús? o
¿Es una creación del autor de la obra con fines pedagógicos? Ya se ha
mencionado que los beneficiarios de un milagro no guardan el secreto
(posiblemente este hecho no tenga un fundamento meramente histórico, sino que
es utilizado para la catequesis).
Sin embargo, hay que hablar del secreto propiamente mesiánico: Jesús
pide silencio, éste es con toda probabilidad un hecho histórico. Es muy
probable que Jesús mismo haya querido imponer este silencio, pues como lo
veremos más adelante podía mal entenderse el sentido de su mesianismo.
Este silencio propiamente mesiánico es obedecido por los
discípulos y los demonios. Jesús se opone enérgicamente a los títulos “Mesías”
o “Hijo de David”; los aceptará sólo en dos ocasiones: ante la confesión de fe
de Pedro, a la cual viene de manera inmediata un anuncio de la pasión (8,29);
y ante el sanedrín que le condena
(14,62) después de lo cual ya no hay un anuncio de la pasión sino su auténtica
realización.
2. En el aspecto de la
catequesis
El “secreto mesiánico” está principalmente en función de la
crítica a la religiosidad mágico popular en la que Jesús no quiere el
testimonio prodigioso del miedo porque quita la libertad (es necesario aclarar
que la época de Jesús y en el mundo semítico el aspecto mágico de la acción de
espíritus malignos era muy fuerte).
El tema del secreto no obedecido ante los milagros sugiere que no
hay que seguir el ejemplo del pueblo,
que ante los signos, en vez de callar y reflexionar desobedece, se
entusiasma, habla, pero se queda en una actitud superficial y no llega a
reconocer a Jesús.
El secreto obedecido por los discípulos muestra su actitud a
imitar: obedecen, perseveran en el seguimiento de Jesús, aunque no lo
comprenden y hasta le abandonan en el hecho fundamental de la cruz; no obstante
su infidelidad son invitados para “verlo”de nuevo en Galilea”.
La finalidad
del “secreto mesiánico”
La misión de Jesús como Mesías expresa de por sí una tarea qué
cumplir (Mc 8,31-32; 9,30-32; 10,32-34) y hasta que no lo realice, no podrá ser
conocido totalmente; en Jerusalén cuando muera gritando, un pagano reconocerá
que el ajusticiado es en verdad el mismo Hijo de Dios (Mc 15,39).
Durante la vida de Jesús nadie, los discípulos incluidos, sospechó
su verdadera naturaleza. Los creyentes en Jesús, el Hijo de Dios, hicieron un
camino de fe: escucharon sus palabras, presenciaron sus milagros, convivieron
estrechamente con él en el camino hacia Jerusalén, pero su ser creyentes se
acrisoló y quedó confirmada sólo cuando superaron y soportaron el escándalo de la Cruz.
La cruz es el nuevo “lugar” de la revelación divina, es la única
cuna de la nueva fe cristiana.

